whatsappCompartir facebookCompartir twitterTwittear emailE-mail
copiarCopiar url
Share 10
Cobertura Noticiosa
Campaña Rudas abdominales
Campaña Rudas abdominales
Campaña Rudas abdominales

Alcaraz desafía lo imposible y alcanza su primera final del Open de Australia

El español supera a Alexander Zverev en un duelo épico de más de cinco horas y confirma su dominio mental y tenístico en Melbourne

Alcaraz desafía lo imposible y alcanza su primera final del Open de Australia
alcaraz-zverev-semifinal-open-australia

Carlos Alcaraz firmó este viernes una victoria histórica en la Rod Laver Arena, abarrotada por más de 15.000 espectadores que fueron testigos de una escena casi irreal: el español, por primera vez, se clasificó a la final del Open de Australia tras imponerse en un maratón inolvidable. Señalando al público, consciente de lo que acababa de lograr, confirmó que la fe —creer una y otra vez— sigue siendo el motor de su juego.

El número uno del mundo resumió su hazaña con sencillez cuando Jim Courier le preguntó cómo lo había conseguido. “Believing. Believing all the time”, respondió sonriente. Una frase simple para explicar un triunfo que, en realidad, fue todo menos sencillo.

 

 

Zverev, otra vez al borde

Al otro lado de la red, Alexander Zverev volvió a rozar el objetivo mayor sin alcanzarlo. El alemán cayó tras 5 horas y 27 minutos de batalla con marcador de 6-4, 7-6(5), 6-7(3), 6-7(4) y 7-5. Una derrota que se suma a su larga colección de intentos frustrados en los grandes escenarios.

El partido comenzó inclinado hacia el español, pero los problemas físicos de Alcaraz —calambres y fatiga— devolvieron al alemán a la contienda. Sin embargo, cada vez que el duelo entró en territorio decisivo, la confianza del murciano creció, mientras su rival parecía encogerse ante la presión.

“Diría que este es uno de los partidos más exigentes que he jugado en mi todavía corta carrera”, reconoció Alcaraz, quien llegó a estar completamente contra las cuerdas mediado el tercer set. Zverev administró ventajas en el set final y llegó a servir para cerrar el partido, pero cuando llegó la hora decisiva, su brazo se tensó y la seguridad se evaporó. En paralelo, el español desplegó toda su gama de recursos y logró el quiebre que cambió el destino del encuentro.

El golpe definitivo llegó con una derecha en carrera que selló la remontada. La final ya era una realidad. El domingo, desde las 9:30 (Eurosport y HBO Max), Alcaraz buscará el título ante Jannik Sinner, mientras Novak Djokovic, recientemente superado por el italiano, observaba desde las entrañas del estadio.

Las imágenes posteriores reflejaron el contraste. Zverev, cabizbajo y superado por la tensión, volvió a discutir con su equipo y el entorno. Alcaraz, en cambio, asumió el reto como un juego, con la ligereza de quien entiende que el disfrute también es una ventaja competitiva. A sus 22 años, el español compite sin la mochila emocional que pesa sobre su rival. Esa diferencia mental se tradujo en la pista en audacia, agresividad y una lectura brillante del partido.

Con 28 grados y alta humedad, el físico del español volvió a pasar factura en el tercer set. El aductor derecho lo obligó a pedir atención médica, situación que generó la protesta airada de Zverev. Aun limitado, Alcaraz resistió, recurrió a su ingenio y gestionó los intercambios para ganar tiempo y recuperar sensaciones. Entre bebidas energéticas y sorbos de jugo de pepinillos, el murciano fue recomponiéndose poco a poco. La grada, invocada una y otra vez, se convirtió en aliada.

El desenlace inevitable

Zverev, atrapado entre la desconfianza y la frustración, no logró capitalizar las dudas físicas de su rival. Pensó más de la cuenta, ejecutó con rigidez y terminó cediendo ante la presión. Alcaraz, fiel a su patrón, apostó siempre hacia adelante.

Con variedad, potencia y una mentalidad inquebrantable, el español cerró una de las semifinales más memorables del torneo. La épica volvió a inclinarse de su lado.