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Kast asume la presidencia de Chile con polémica postura sobre la dictadura

El nuevo mandatario chileno inicia su gobierno con un discurso de orden, control migratorio y defensa de militares condenados por delitos de derechos humanos.

Kast asume la presidencia de Chile con polémica postura sobre la dictadura
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El dirigente conservador José Antonio Kast asumió este miércoles la presidencia de Chile para un periodo de cuatro años, marcando el inicio de una administración que promete priorizar seguridad pública, control migratorio y crecimiento económico, en medio de fuertes controversias por sus posiciones sobre el pasado dictatorial del país. Durante su trayectoria política, el mandatario ha reiterado su defensa del legado del “gobierno militar” de Augusto Pinochet, postura que vuelve a situarse en el centro del debate político chileno.

En agosto de 2017, durante un acto en un teatro de Santiago frente a familiares de militares condenados por violaciones a los derechos humanos, José Antonio Kast declaró: “Mi nombre es José Antonio Kast y yo sí defiendo con orgullo la obra del gobierno militar… y yo sí me comprometo, si soy presidente, a proteger a las fuerzas armadas a terminar con las persecuciones judiciales; y a indultar a todos aquellos que injusta o inhumanamente están presos”.

 

El mandatario ha reiterado esa posición casi una década después, en medio de la discusión legislativa que analiza la posibilidad de conmutar penas a reclusos mayores de 70 años con enfermedades graves, sustituyendo la prisión por arresto domiciliario. La iniciativa podría beneficiar a varios condenados por crímenes de derechos humanos, generando críticas de organizaciones y sectores políticos que advierten posibles escenarios de impunidad.

Entre los casos emblemáticos está el del ex brigadier del Ejército Miguel Krassnoff Marchenko, condenado a más de mil años de prisión por ejecuciones, torturas y desapariciones ocurridas durante la dictadura. Tras visitarlo en el penal de Punta Peuco, Kast afirmó que “más allá de las condenas, militares y civiles merecen justicia. Hoy en muchos casos prima la venganza por sobre la justicia”. El presidente también ha sostenido que no niega que se hayan cometido violaciones a los derechos humanos, aunque cuestiona algunos procesos judiciales vinculados a esos casos.

Religión y política en el discurso del nuevo presidente

Otra dimensión relevante en la trayectoria del mandatario es su marcada identidad religiosa. José Antonio Kast participa activamente junto a su esposa en el movimiento católico Schoenstatt, una organización dentro de la Iglesia que promueve la participación de laicos en tareas similares a las de órdenes religiosas, según explicó el teólogo chileno Álvaro Ramis, rector de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano.

La influencia de la fe también se reflejó en el discurso de la noche de su triunfo electoral, el 14 de diciembre, cuando el presidente afirmó: “Nada sería posible si no tuviéramos a Dios… Nada ocurre en la vida, para los que somos de fe, que no sea en relación directa con Dios”.

El nuevo gobierno ha sido presentado por el propio mandatario como un “gobierno de emergencia nacional”, con el objetivo de enfrentar lo que considera una crisis en seguridad pública, migración irregular y desempeño económico. Entre las medidas anunciadas figura la expulsión o invitación a abandonar el país de cerca de 330 mil migrantes en situación irregular, además de reforzar la presencia militar en las fronteras con Perú y Bolivia mediante zanjas, muros y mayor vigilancia.

En materia de seguridad, Kast ha insistido en su prioridad de restablecer el orden público. “Chile necesita orden, orden en nuestras calles, orden en el Estado, orden en las prioridades que se han perdido. El orden no es un capricho, es justicia”, ha señalado el mandatario.

En el ámbito internacional, el nuevo jefe de Estado ha mostrado cercanía con el exmandatario estadounidense Donald Trump. Como presidente electo, participó en Miami en la reunión inaugural del “Escudo de las Américas”, un encuentro organizado por Trump donde se anunció un acuerdo de cooperación militar destinado a combatir a los carteles del narcotráfico en la región.