
EE.UU. prepara licencia para reactivar extracción petrolera en Venezuela
La administración Trump avanza en el alivio de sanciones para atraer inversión y reconstruir la industria energética venezolana.
El gobierno de Estados Unidos se alista para emitir una licencia general que permitiría a empresas extranjeras extraer petróleo en Venezuela, como parte de una estrategia más amplia de la administración Trump para flexibilizar sanciones y reactivar un sector energético severamente deteriorado. Fuentes con conocimiento del proceso señalaron que el Departamento del Tesoro podría autorizar la medida esta misma semana, aunque pidieron anonimato al no estar facultadas para declarar públicamente, según Bloomberg. Hasta ahora, ni el Tesoro ni la Casa Blanca han emitido comentarios oficiales.
La decisión busca incentivar la participación de compañías con vínculos con Estados Unidos para elevar la producción en un país que concentra algunas de las mayores reservas de crudo del planeta, tras la operación militar estadounidense en Caracas que derivó en la captura del expresidente Nicolás Maduro. La semana pasada, Washington ya había dado un paso previo al conceder otra licencia general que habilita la compra y venta de petróleo venezolano. Esa autorización cubre actividades downstream como carga en buques, exportación, transporte y refinación, siempre que sean realizadas por “una entidad estadounidense establecida”.
Antes de ese anuncio, la administración había otorgado permisos individuales a las comercializadoras Trafigura Group y Vitol Group, con el fin de retomar las ventas de crudo venezolano luego de que un bloqueo naval parcial frenara las exportaciones y saturara los tanques de almacenamiento.
El crudo venezolano regresa al mercado
Con el alivio de ese cuello de botella, el petróleo pesado y ácido del país sudamericano comienza a reincorporarse al mercado internacional. La atención se desplaza ahora hacia los refinadores estadounidenses, en contraste con los compradores chinos que durante años absorbieron gran parte del suministro con fuertes descuentos impuestos por las sanciones. Históricamente, Estados Unidos fue el principal destino del crudo venezolano, una relación comercial que la nueva política energética busca restablecer de forma gradual.
Tras la captura de Maduro el 3 de enero, la Casa Blanca expresó su respaldo a su exvicepresidenta, Delcy Rodríguez, y anticipó su intención de estabilizar la economía tomando control operativo de la industria petrolera del país.
Control financiero y cautela empresarial
Un componente central del plan establece que las empresas con operaciones en Venezuela depositen sus pagos en una cuenta administrada por EE.UU. en Catar. Posteriormente, esos fondos se liberan al Banco Central de Venezuela, que subasta los dólares a operadores privados locales. Pese a los cambios, compañías sin presencia previa en el país mantienen cautela ante los riesgos políticos, incluida la sostenibilidad del actual gobierno, según personas cercanas a las negociaciones. En paralelo, Washington reabrió el espacio aéreo venezolano a vuelos comerciales, mientras que el gobierno de Rodríguez anunció mejoras fiscales para petroleras y la liberación de presos políticos como señales de apertura.










