
Petro viaja a Washington para reunirse con Trump en medio de tensiones bilaterales
Gustavo Petro viaja a Washington para reunirse con Donald Trump y abordar narcotráfico, seguridad y una relación bilateral marcada por tensiones.
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, inició el domingo una visita oficial a Estados Unidos que se perfila como decisiva para la relación bilateral, con una reunión programada en la Casa Blanca con el presidente Donald Trump, en un contexto marcado por fuertes desacuerdos sobre narcotráfico, seguridad regional y política exterior.
Antes de partir desde el aeropuerto El Dorado, Petro aseguró que el encuentro busca abrir la puerta a entendimientos de mayor alcance. “Tenemos muchas razones para lograr un pacto por la vida en todas las Américas, en el mundo y ojalá dentro de Colombia”, afirmó tras reunirse con el jefe de misión de la Embajada de Estados Unidos en Colombia, John McNamara.
Un viaje descrito como histórico
La Presidencia colombiana calificó la visita como “un hito” en los vínculos entre Bogotá y Washington. De acuerdo con el Gobierno, entre el 3 y el 5 de febrero Petro sostendrá espacios de diálogo político, cooperación legislativa, intercambio académico y encuentros con la diáspora colombiana radicada en Estados Unidos.
El cara a cara entre Petro y Trump ocurre tras un período de alta fricción diplomática. Ambos mandatarios, considerados adversarios políticos, llegan al encuentro luego de que Washington pusiera en pausa amenazas de acciones militares y de nuevos aranceles contra Colombia, en una región tensionada tras la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos.
Las diferencias se profundizaron cuando Trump sugirió que Colombia podría enfrentar un escenario similar al de Venezuela, en el punto más crítico de los desencuentros, caracterizados por declaraciones duras y ataques personales cruzados.
Narcotráfico y seguridad en la agenda
Desde 2025, temas como la deportación de migrantes indocumentados, la guerra en Gaza, la lucha contra el narcotráfico y la incursión militar estadounidense en Caracas han deteriorado una relación históricamente cercana entre ambos países.
El ministro de Defensa de Colombia, Pedro Sánchez, adelantó que la cooperación contra el narcotráfico será uno de los ejes centrales de la visita. Recordó que la invitación formal de Trump surgió durante la primera llamada telefónica entre ambos presidentes, el pasado 7 de enero.
Ese contacto permitió una breve distensión. “Hay días que parecen años”, escribió entonces Petro, luego de una conversación que desvió temporalmente la atención de Trump hacia otros frentes internacionales como Cuba, Irán y Groenlandia.
A pocos meses de las elecciones presidenciales en Colombia, el mandatario colombiano enfrenta el reto de equilibrar las exigencias de Washington con su línea ideológica, en un escenario donde la izquierda aparece como favorita en las encuestas.
Una relación al borde de la ruptura
Durante el primer año del segundo mandato de Trump, el vínculo con el Gobierno colombiano se mantuvo en una constante tensión. Cruces en redes sociales y declaraciones incendiarias colocaron la relación bilateral al límite, especialmente tras las críticas de Petro por la captura de Maduro.
En ese contexto, la confirmación de la reunión del 3 de febrero en la Casa Blanca marcó un giro. Será el primer encuentro presencial tras meses de confrontación verbal, con el objetivo declarado de obtener resultados concretos para Colombia en materia de cooperación y seguridad.
La cita quedó definida en la llamada del 7 de enero, cuando ambos gobiernos acordaron restablecer canales de alto nivel. En ese diálogo se abordaron temas como seguridad, drogas y cooperación regional, luego de que Trump insinuara una posible intervención militar en Colombia y sugiriera que Petro podría ser el próximo objetivo de sanciones.
Para la analista en seguridad internacional Ana María Salazar, el presidente colombiano comprendió que mantener un tono confrontativo con Trump resultaba contraproducente. A su juicio, las acciones militares de Estados Unidos en el Caribe y el caso venezolano llevaron a Petro a reconsiderar su estrategia frente a Washington.
Sanciones, energía y cálculo político
De manera formal, la meta del encuentro es reactivar el diálogo y avanzar en asuntos urgentes para ambos países. La agenda incluye cooperación en la lucha contra el narcotráfico, el combate a grupos armados ilegales como el ELN y la revisión de los acuerdos estratégicos bilaterales. En semanas recientes, el Gobierno colombiano ha buscado demostrar a Estados Unidos que mantiene una ofensiva activa contra el narcotráfico, con el ministro Pedro Sánchez al frente de esa narrativa ante Washington.
Petro también pretende que la Casa Blanca reevalúe sanciones que afectan a su entorno cercano. En septiembre pasado, Estados Unidos le revocó la visa y en octubre lo incluyó en la lista de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), junto con su esposa, su hijo y el ministro del Interior, Armando Benedetti, por presuntos vínculos con el tráfico global de drogas. Para esta visita, Washington otorgó a Petro y a Benedetti un permiso temporal mediante una visa especial.
En paralelo, Colombia impulsa otras iniciativas diplomáticas. Petro ha planteado una articulación energética regional con Venezuela y Panamá, orientada a reducir costos y promover la energía limpia, además de fortalecer el comercio regional. Desde la perspectiva estadounidense, explica Salazar, Colombia sigue siendo un socio estratégico clave. Washington observa el posible papel de Bogotá en una eventual transición política en Venezuela, lo que añade peso geopolítico a la reunión.
Para Petro, el encuentro con Trump es crucial si busca cerrar su mandato sin sobresaltos, asegurar la continuidad de su proyecto político y consolidar un legado. Esa prioridad explica la cancelación de su participación en el Foro Económico Mundial de Davos, para concentrarse en la preparación del diálogo en la Casa Blanca.
Sin embargo, la retórica presidencial continúa generando ruido. A días de la cita, Petro calificó la reunión como determinante para su vida personal y “para la humanidad”, al tiempo que volvió a criticar a Estados Unidos por la operación en Venezuela, señalando que “bombardear a Caracas… no es un acto contra Maduro”, en un nuevo episodio que vuelve a poner a prueba la relación bilateral.










