
Más de 1.700 muertos y 50.000 desaparecidos elevan la alarma humanitaria en Venezuela
La cifra de muertos supera los 1 700 y unas 50 000 personas siguen desaparecidas tras los terremotos que devastaron Venezuela.
La cifra de víctimas por los devastadores terremotos que golpearon Venezuela continúa en aumento. De acuerdo con reportes oficiales y estimaciones de organismos internacionales, el saldo supera ya los 1.700 fallecidos, mientras que alrededor de 50 000 personas permanecen desaparecidas, una situación que mantiene activas las labores de búsqueda y rescate en las zonas más afectadas.
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) advirtió que el número real de muertos podría ser considerablemente más alto. Gianluca Rampolla del Tindaro, coordinador residente de la ONU en Venezuela, señaló que las autoridades y organismos de ayuda acordaron la adquisición de 10 000 bolsas para cadáveres, una medida que refleja la magnitud de la emergencia y la posibilidad de que el balance continúe creciendo.
Miles siguen sin ser localizados
El coordinador de ayuda de emergencia de la ONU, Tom Fletcher, estimó que unas 50 000 personas desaparecidas aún no han sido ubicadas tras los sismos. La cifra mantiene la incertidumbre entre miles de familias que siguen revisando listas de sobrevivientes y esperando noticias en centros de atención y refugios temporales.
Las tareas de rescate continúan pese al paso de los días. Equipos nacionales e internacionales trabajan entre estructuras colapsadas utilizando perros especializados, drones y dispositivos de detección de sonido para intentar encontrar sobrevivientes. Incluso seis días después de la tragedia se registró el rescate con vida de un menor atrapado bajo los escombros en Caracas.
La emergencia también ha puesto bajo presión a los servicios forenses y hospitalarios. En La Guaira, una de las regiones más golpeadas por el desastre, áreas del puerto fueron acondicionadas como morgues temporales ante la saturación de los depósitos de cadáveres en hospitales y centros de salud. Mientras tanto, miles de damnificados permanecen en campamentos improvisados tras perder sus viviendas. Espacios como el campo de golf de Caraballeda fueron transformados en refugios de emergencia y puntos logísticos para la recepción de ayuda humanitaria nacional e internacional.
La situación sanitaria también genera preocupación. La Organización Mundial de la Salud (OMS) alertó sobre el riesgo de brotes de enfermedades debido a las interrupciones en los servicios médicos, el acceso limitado al agua potable y las condiciones de hacinamiento en algunos albergues. Las autoridades mantienen la búsqueda de desaparecidos en medio de cientos de réplicas que siguen sacudiendo distintas regiones del país. Con miles de personas aún sin localizar, la tragedia se perfila como una de las mayores catástrofes humanitarias registradas en Venezuela en las últimas décadas.










