
Canadá responde a Estados Unidos con aranceles de hasta 50%
Canadá aplicará aranceles de represalia a productos de Estados Unidos desde el 8 de septiembre, en una nueva fase de la guerra comercial.
Washington. Canadá anunció aranceles de represalia por alrededor de 20 mil millones de dólares sobre productos estadounidenses, con tasas de entre 15% y 50%, en respuesta a los nuevos gravámenes impuestos por el gobierno de Donald Trump.
Los aranceles entrarán en vigor en septiembre
Las medidas comenzarán a aplicarse el 8 de septiembre, según informó el primer ministro canadiense, Mark Carney. Los gravámenes estadounidenses, establecidos el sábado, contemplan una tasa de hasta 50% para determinados productos procedentes de Canadá.
El Ministerio de Finanzas canadiense señaló que las tarifas de represalia serán de 15%, 25% y 50%, dependiendo del producto y en correspondencia con las tasas aplicadas por Estados Unidos. Los bienes afectados incluyen acero, lácteos, electrodomésticos, productos electrónicos, equipos agrícolas, pasta y papel.
Canadá prepara apoyo para empresas y trabajadores
Los productos incluidos en la respuesta representan aproximadamente 7.3% de las importaciones canadienses provenientes de Estados Unidos. Al mismo tiempo, Ottawa anunció un paquete de apoyo por 5 mil 400 millones de dólares dirigido a empresas y trabajadores que resulten afectados por las medidas comerciales.
La nueva disputa ocurre mientras ambos gobiernos deben avanzar en la revisión del T-MEC, acuerdo que regula buena parte del intercambio comercial de América del Norte. Estados Unidos es el principal socio comercial de Canadá y concentra cerca de 70% de las exportaciones canadienses.
La escalada comercial podría extenderse a China. El gobierno de Trump analiza imponer un nuevo arancel de 7.5% a productos chinos, de acuerdo con personas familiarizadas con las conversaciones. La medida respondería a las acusaciones de Washington de que Pekín coloca bienes en los mercados internacionales por debajo de su valor.
La posible tarifa se estudia en un contexto de tregua comercial de un año entre Estados Unidos y China. Funcionarios estadounidenses consideran que el gravamen no pondría en riesgo ese acuerdo ni una eventual reunión entre Trump y el presidente chino, Xi Jinping, prevista para finales de septiembre.










